Acerca de las Hermanas

¿Quiénes somos? 

  Como hermanas pasionistas queremos “crecer en solidaridad con los crucificados de hoy, compartiendo con ellos nuestra convicción del poder de la Cruz”.  A ejemplo de la Madre María José nuestra fundadora intentamos arriesgarlo todo para seguir apostando por una vida consagrada al servicio de los pobres.

  Somos conscientes de nuestra fragilidad, pero al mismo tiempo nos sentimos sostenidas por la fuerza del Espíritu que animó la Vida de nuestros fundadores. Por eso en los últimos años intentamos profundizar en esta opción de estar cerca y entre los sectores más vulnerables de nuestra sociedad: los jóvenes, los niños y las mujeres.

   Tenemos la fuerte experiencia de que es Dios el que nos sale al encuentro en los rostros de aquellos a quienes queremos servir, al mismo tiempo que nos sentimos  urgidas  de  ser portadoras de valores evangélicos, muchas veces aprendidos de aquellos que hoy son los sobrantes.

   Desde nuestra vida y nuestra tarea queremos ir superando la fragmentación que existe en nosotros y en nuestro medio, fragmentación que vemos reflejada en personas y familias que se ven muchas veces rotas o caídas. Por eso el desafío es permanente de profundizar nuestra conexión con Dios, entre nosotras, con los otros y con la tierra, nuestro hogar.

  Presentes en Zárate/ Campana, Corrientes, Rincón y Boulogne queremos y esto con las palabras del Papa Francisco SER una “Comunidad en Salida, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos, viviendo un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre…” EG 24 

Comunidades

Frente a una realidad que nos abruma, el Papa Francisco nos invita a GRITAR, a unir nuestro grito al de tantos hermanos que gritan por un mundo más humano, a responder a través de nuestra consagración religiosa expresada en los tres consejos evangélicos y así poder acompañar a los excluidos del sistema en su proceso de recuperación de su dignidad, para que inicien un camino de LIBERACIÓN junto a quienes quieren unirse a esta travesía. Y porque el futuro de la humanidad está unido al futuro de la Madre Tierra, queremos cuidar con solicitud todos sus bienes respetándolos y haciéndonos responsables de su futuro. 

Queremos vivir esto desde nuestro voto de POBREZA: intentando vivir de nustro trabajo y compartiendo nuestros bienes con aquellos que hoy están al margen de todo bien, empobrecidos por un sistema que los aplasta queriendo ser una denuncia evangélica de quienes sirven al dinero y al poder, e intentando profesar con nuestra vida que el único ABSOLUTO es Dios, aquel que acoge y es acogido en los pobres.

También desde el voto de OBEDIENCIA: intentando denunciar con nuestra vida todo proyecto histórico que no haga crecer al hombre / mujer en su dignidad de hijo / a de Dios, para que nuestro grito sea «AQUÍ ESTOY SEÑOR PARA HACER TU VOLUNTAD». De esta forma buscamos la vida intentando vivir cotidianamente la comensalidad y la confraternización.

Y desde el voto de CASTIDAD: en un mundo en que el amor está siendo vaciado de su plenitud, donde la desunión acrecienta distancias por doquier y el placer se erige como ídolo. Por eso, nosotras,  a través de este voto queremos ser testimonio de la Alianza liberadora de Dios con nosotras, recreando nuestros vínculos, acogiendo la invitación  de «amar como Dios ama», haciendo entrega de todas nuestras capacidades de amar. Llamadas a reverenciar la vida en todas sus manifestaciones queremos vivir la tolerancia y la convivencia en todas sus formas.

EN LA ETERNIDAD NO HAY MÁS MATRIMONIO. NO HAY MÁS HOMBRE NI MUJER. PERO LA CASTIDAD PERMANECE. LA OBEDIENCIA PERMANECE. Y LA POBREZA PERMANECE. TODO ESO QUE QUEREMOS VIVIR PERMANECE. LO QUE PERMANECE ES LO REFERIDO AL ORDEN DEL AMOR.  EL PUNTO DE APLICACIÓN PRIVILEGIADO DE LA CASTIDAD EN EL CORAZÓN DE DIOS ES LA MIRADA DEL PADRE QUE VE Y REPITE: «ESTE ES MI HIJO AMADO, MI PREFERIDO» (Christian Chergé)

NUESTROS ORIGENES

A través de la «memoria» de  nuestros orígenes, recuperamos y fortalecemos nuestra identidad como Pasionistas. Queremos recordar quiénes somos, afirmando la vida de Pablo de la Cruz y de Elizabeth Prout. Queremos recuperar para el presente el dinamismo que dio fuerza a sus vidas para que continúe operando en las nuestras. Evocamos SUS HISTORIAS.

SAN PABLO DE LA CRUZ
«La causa de los males de este mundo es consecuencia del olvido de la Pasión». San Pablo de la Cruz concebía la Pasión de Jesús como la «manifestación más grande del amor de Dios, capaz de convertir los corazones  más de lo que puede hacer cualquier otro argumento». En efecto, sólo a la luz de la Cruz podemos acercarnos al misterio del Amor de Dios. 

ELIZABETH PROUT – MADRE MARÍA JOSÉ

«Es mi deseo vivir solamente para Cristo». La Madre María José lo arriesgó todo para construir una comunidad fundada en la confianza, respeto y servicio. Ella, una mujer de Iglesia, nos ha dejado como herencia especial un espíritu de amor y de servicio a los pobres y afligidos (Alianza de la Pasión N°5)